JOHN CAGE: ME LIMITO A TENER ABIERTOS LOS OÍDOS
3 NOV 2018



"Para mayor claridad, retomemos el ejemplo de la música «experimental». Antes se suponía que la música existía ante todo en el espíritu de las personas, y en particular de los compositores. Se la escribía y se supone que se la escuchaba antes de que fuera audible. A juicio mío, en cambio, nada se escucha antes. El solfeo es precisamente la disciplina que permite escuchar un sonido antes de que se lo haya emitido... Con el inconveniente de que, gracias a esta disciplina, uno se vuelve sordo, porque se obliga a no aceptar sino tales o cuales sonidos, y no tales o cuales distintos de aquellos. Ejercitarse en el solfeo significa decidir a priori que los sonidos del ambiente tienen que ser pobres. ¡por eso no puede haber solfeo «concreto»! todo solfeo es por necesidad, por definición, «abstracto»... ¡Y dualista! Para quién solfea, todo sonido del ambiente está mutilado; carece de tonalidad. Comprenderá usted, en consecuencia, por que el solfeo no me interesa en lo más mínimo: no me he metido en la cabeza ninguna idea de perfeccionamiento de los sonidos, ninguna decisión sobre mejoramiento de la raza sonora. Me limito a tener abierto los oídos".

John Cage. Para los pájaros.


© 2020 LAV.
C/ Bustamante 23, 1º. Madrid.